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10 cosas que siempre has querido hacer en la nieve

By  26/02/2015

Es blanca, es bonita, y nos encanta. Así es la nieve, esa helada amiga que solo nos visita en invierno. La adoramos porque cuando llega podemos hacer un montón de cosas impensables el resto del año. Con ella Pirineos y Sierra Nevada se vuelven destinos de moda, y el esquí y el snowboard de repente deportes rey. Pero cuando de divertirse se trata, poco importa lo diestro que uno sea dentro de la pista. Ni siquiera si alguna vez puso las botas en una. Confiesa: hay cosas que siempre has querido hacer en la nieve. Buena parte de ellas seguro están en esta lista. ¿Las has hecho todas ya o te queda alguna por marcar?

DIBUJAR UN ÁNGEL. No nos tienes que engañar, a nosotros también nos pasa. Cuando vemos nieve en el suelo nos apetece salir corriendo y hacer un ángel. Desgraciadamente, casi siempre hay alguien que nos recuerda que si hacemos eso nos vamos a mojar y luego vamos a pasar un montón de frío. Ese ‘alguien’ es generalmente un padre, una madre o la misma nieve. ¿Solución? Haz tus ángeles cerca de un refugio en el que tengas ropa seca para cambiarte pronto y no enfriarte. Merece la pena y, al fin y al cabo, ¡solo se vive una vez!

BAJAR UNA LADERA A TODA VELOCIDAD. Con esquís, con tabla, con trineo, con plásticos o rodando en modo croqueta. No importa la forma, lo que importa es el fin y el fin es bajar como una moto (de nieve). Para todos los bolsillos hay una opción. Si no te apetece pagar un fort faith, acércate a la ladera más cercana con un mantel de plástico generoso y varios amigos. La diversión está asegurada.

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CONSTRUIR UN IGLÚ. Esto es una fantasía que tenemos casi todos pero que solo consiguen materializar los pros y los esquimales. Porque un iglú no lo hace cualquiera, requiere mucha técnica, mañana y tiempo. No importa que seas muy bueno haciendo castillos en la arena, no es lo mismo construir en la nieve que en la playa. Eso si, tus herramientas de seco pueden servir, llévatelas si pretendes jugar a albañiles y arquitectos. ¡Por intentarlo que no quede!

DAR UN SALTO ‘OLÍMPICO’. Como soñar es gratis, aunque no tengamos mucha idea de esquí es coger unos bastones y soñar con hacer un salto olímpico de esos de la tele. Te imaginas tirándote por una cuesta enorme y larguísima y, al final, ale hop! Sales volando y caes muy elegantemente. Soñar es soñar, no implica que tengamos que cumplir nuestros sueños, especialmente si como este implica un riesgo tan grande para nuestra integridad física (si eres de pista verde déjate de saltos olímpicos). Pero quién sabe, si entrenas mucho año a año quizá lo consigas. Al fin y al cabo, ¡nada es imposible!

HACER UN MUÑECO. ¿Quién no ha querido hacer un muñeco de nieve enorme con su gorrito, su bufanda y su zanahoria en la nariz? Cualquiera que haya visto una peli americana navideña desea hacerlo. Sin embargo, cuando se pone a ello, si no tiene experiencia probablemente le salga un muñeco un poco raro. Lo que en el cine parece un alegre monigote, en la realidad suele ser un montón de nieve tenebrosa con forma humanoide. No te desanimes, práctica. Cuantos más muñecos hagas mejor te saldrán. ¡Ya lo verás!

SUBIR EN TELESILLA. Subir en telesilla, ¡ay! ¡Ese pequeño gran placer que tanto gusta a pequeños y grandes! Es una auténtica gozada poner el culete en seco aunque sea un par de minutos, mientras te maravillas con las bellas montañas nevadas y disfrutas de las caídas de los demás. Yo se de unos que estarían encantados de pasar la mañana subiendo y bajando en telesilla. ¿A que tú también?

CAMINAR SOBRE RAQUETAS. Quienes no tienen ni idea de nieve acostumbran a pensar que en ella todo es esquí y snow, pero hay mucho más que hacer en la montaña cuando está blanca. ¿Qué me dices de las travesías en raquetas? Son una auténtica pasada. Una experiencia muy diferente que sorprende a todo el que la prueba. No es caminata, no es esquí de fondo, es… Diferente. ¿A que alguna vez has querido probar? Pues hazlo, la conexión con la naturaleza en este estado puede llegar a ser casi mágica.

SUBIR EN UN TRINEO TIRADO POR PERROS. ¿Imaginas cruzar bastos paisajes de nieve sobre un trineo tirado por bellos y cuidados huskies siberianos cual rey o reina de las nieves? Pues es algo que podrás hacer si visitas países como Noruega, Suecia, Finlandia, Canadá, Estados Unidos o Rusia. Solo es cosa de ahorrar y encontrar un momento y un anorak adecuado. La experiencia es inolvidable.

GANAR UNA PELEA DE BOLAS DE NIEVE. Puesto a echar una pelea de bolas de nieve, lo ideal es ganarla. Eso sí, nada de trucos sucios, de envolver piedras en nieve ni lanzar bolas a la cara. Eso es de tramposos. Gana por ser el mejor, no el más bruto. Las peleas de nieve pueden ser muy divertidas, ¡compacta un montoncito de nieve y empieza una en cuanto tengas la oportunidad!

ENCENDER LA CHIMENEA Y VER LA NIEVE CAER. Pero si hay una cosa que todos sin excepción siempre hemos querido hacer en la nieve, eso es encender la chimenea y verla caer junto al fuego. Así de fácil, de calentito y de romántico. Porque la nieve es bella, porque sabemos disfrutarla, y porque nada sabe mejor que un chocolate caliente junto al hogar de una chimenea.

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