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Guía rápida para estudiar y aprobar exámenes

By  27/05/2015

Los exámenes están a la vuelta de la esquina. Muchas son las materias y pocas las horas para estudiarlas, ¡tantos los temas y tan poco el tiempo para aprenderlos! Para llegar bien a las pruebas y pasarlas con éxito es importante exprimir al máximo cada minuto, no vaya a ser que suspendas un montón de asignaturas, te lleves un disgusto y no puedas disfrutar de un verano fantástico.

Es normal que con tanto trabajo se te haya echado el tiempo un poco encima. También que te sientas un poco agobiado o agobiada o que tengas miedo de no poder aprobar. Que no cunda el pánico, existen un montón de trucos que te facilitarán alcanzar la nota que deseas, sea aprobado, notable o matrícula de honor. Por si no se te ocurre ninguno ahí van unos cuantos. ¡Esperamos que te ayuden!

1. Organízate bien. Una buena planificación es esencial para estudiar correctamente. Evalúa cuántos exámenes tienes y piensa cuánta materia entra en cada uno de ellos. A veces merece más la pena chapar con antelación para el día antes solo tener que dar un repaso. De hecho, probablemente los contenidos se fijan así mejor. Si de verdad crees que tienes muchos exámenes puedes presentarte solo a los más importantes y dejar algunos para la siguiente convocatoria (esto es una medida de emergencia). ¡Échale ganas! Si te planificas bien casi seguro puedes con todos.

2. Encuentra un lugar de estudio apropiado. Puede ser tu cuarto, una biblioteca pública o el aula de estudio de tu colegio, instituto y/o universidad. Lo importante es que tu lugar de estudio cumpla dos premisas: que no tenga distracciones (teléfonos, ordenadores, gente entrando y saliendo, etc) y que en él te sientas a gusto. Un espacio apropiado te hará más fácil concentrarte. Es posible tener varios lugares de estudio apropiados. Es más, a algunos cambiar de espacio les ayuda a concentrarse y a romper la monotonía que provoca hincar los codos día si, día también.

3. Duerme las horas suficientes. Muchos dicen que hay que dormir ocho horas diarias, aunque es cierto que a algunos les vale con siete y otros necesitan nueve. Lo importante es que descanses lo suficiente y no hagas excesos innecesarios. No te servirá de nada estudiar 15 horas al día si duermes solo tres. De esta forma solo conseguirás agotarte y no rendir bien. No es ninguna tontería, si quieres aprobar un examen tan importante como empollar es dormir.

4. No te pases con la cafeína. ¡Ni se te ocurra sustituir horas de sueño por cafeína o teína! Eso no quiere decir que no puedas tomar ni cafés ni Coca Colas, solo que no emplees estas sustancias para mantenerte despierto artificialmente. Claro que puedes beber café, Coca Cola o té, estas bebidas vienen muy bien para despertar por la mañana o espabilar después de la comida, pero siempre con control. Si abusas de ellas no te irá bien, lo único que conseguirás es ponerte nervioso y no poder concentrarte. Del Red Bull o similares mejor ni hablar, con ese tipo de tragos podrían darte hasta taquicardias.

5. Utiliza la ley de la interferencia en tu favor. La teoría o ley de la interferencia dice que a medida que se van adquiriendo nuevos conocimientos la fuerza y calidad de los anteriores puede disminuir, algo que se subsana repasando. Estudiar con tiempo, cambiar de materia y luego volver a la anterior (un día o dos después) puede ser muy útil para interiorizar contenidos. También ayuda mucho estudiar una asignatura durante unas tres o cuatro horas, descansar la mente (durmiendo o dando un paseo, por ejemplo) y volverse a poner con ella después o con otra totalmente nueva. Muchos dicen que así se aprende de verdad, que no solo se memorizan datos para soltar el rollo sin que luego quede nada.

6. No escuches música mientras estudias. A nosotros también nos encanta la música y confesamos que, no pocas veces, nos hemos puesto los cascos para hacer ejercicios de mates y física. Pero a la hora de estudiar teoría la música puede ser una interferencia muy negativa. Si mientras repites en tu cabeza la lección por los oídos te está entrando la letra de la canción de tu grupo favorito el cerebro puede mezclar contenidos. Para evitar que la memoria te juegue malas pasadas no tientes la suerte, deja tu reproductor en off.

7. Haz esquemas. A veces es un aburrimiento total, pero otras veces resultan superútiles, especialmente cuando tienes poco tiempo para quedarte con muchas cosas. Un esquema (que no resumen) sirve para jerarquizar, fijar y aprender un tema complejo de un vistazo. Aunque cuesta un poco hacerlos bien, tienen dos ventajas enormes: te permiten repasar las lecciones en dos minutos (lo suficiente antes de entrar al aula del examen) y saber qué tienes que contar nada más ver la pregunta en el folio. Dales una oportunidad, pueden ser tu mejor arma. Si lo prefieres también puedes escribirte resúmenes, aunque generalmente requieren más tiempo y se corre el riesgo de estar solo copiando textos.

8. Apaga el teléfono móvil. Whatsapp, Facebook, Twitter, Instagram, Line… Los móviles son una gran herramienta de comunicación, pero también un foco de distracción. ¿Cómo concentrarse si el teléfono no deja de vibrar? Es casi misión imposible. Por eso durante el tiempo que estés estudiando lo mejor es apagarlo o, en su defecto, meterlo en un bolsillo de la mochila en modo silencio. Sabemos que es duro pero solo serán unos ratos. ¡Merecerá la pena!

9. Aprovecha el tiempo y aprende a parar. No intentes estudiar cuando sientas que no puedes más. Si notas que los nervios, el agobio o el cansancio son más fuertes que tu capacidad de concentración déjalo un rato y vuelve a ello más tarde. Ahora, cuando te sientes ante el libro o los apuntes aprovecha el tiempo al máximo: nada de whatsapp, nada de música, y nada de paradas cada cinco minutos para discutir con tus compañeros qué creéis que va a caer en el examen. Si te sientas a estudiar es a estudiar, todo lo demás no tiene cabida.

10. Conserva la calma y confía en ti mismo. Pase lo que pase conserva la calma. Aunque no hayas podido estudiar todo lo que quisieras llevas un año yendo a clase, atendiendo en las lecciones, pasando otros exámenes… ¡Sabes un montón de cosas! Cuando llegue la hora de ponerte ante las preguntas y el folio en blanco respira hondo y a por ello. Sabes mucho más de lo que te imaginas.

Y tú, ¿tienes algún consejo o truco especial para aprobar los exámenes? 

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